viernes, noviembre 16, 2007

inicio de inédito Cortázar Ciao, Verona; Revista Ñ , Clarín

"Fue en Boston y en un hotel, con pastillas. Lamia Maraini, treinta y cuatro años. A nadie le sorprendió demasiado, algunas mujeres lloraron en ciudades lejanas, la que vivía en Boston se fue esa noche a un night-club y lo pasó padre (así se lo dijo a una amiga mexicana). Entre los pocos papeles de la valija había tarjetas postales con solamente nombres de pila, y una larga carta romántica fechada meses antes pero apenas leída, casi intocada en el ancho sobre azul. No sé, Lamia -una escritura redonda y aplicada, un poco lenta pero viniendo evidentemente de alguien que no hacía borradores -, no sé si voy a enviarte esta carta, hace ya tanto que tu silencio me prueba que no las lees y yo nunca aprendí a enviarte notas breves que acaso hubieran despertado un deseo de respuesta , dos líneas o uno de esos dibujos con flechas y ranitas que algunas vez me enviaste desde Ischia, desde Managua, descansos de viaje o manera de llenar una hora de hastío con una mínima gentileza un poco irónica..."
Según Rosa Montero las novelas de Cortázar envejecen mal, en tanto los cuentos los jerarquiza el tiempo;
total acuerdo,desde siempre...Cortázar es cuentos

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sábado, octubre 13, 2007

La casa inundada, Felisberto Hernández; octubre 07 , a un año de iniciada "Bandeja de Entrada"

dicen que Cortázar decía:
"¿No es verdad que cada uno tiene su colección de cuentos? Yo tengo la mía..."

Alfaguara reune en un volumen varios de los cuentos preferidos por Cortázar bajo el título Cuentos Inolvidable según Cortázar.

Se ven desfilar por el índice a Borges, Poe, Capote, Bierce, H. James, Tolstoi, Onetti (Un sueño realizado) Leonora Carrington (Conejos Blancos) K. Mansfield, Felisbeto Hernández con La Casa Inundada
de él, estos fragmentos:

"...Y me gustaba saber que aquella casa, como un ser humano,había tenido que desempeñar diferentes cometidos: primero fue la casa de campo; después instituto astronómico; pero como el telescopio que habían pedido a Norteamerica lo tiraron al fondo del mar los alemanes, decidieron hacer, en aquel patio, un invernáculo; y por último la señorita Matilde la compró para inundarla..."

...

"...Apenas puso sus ojos sobre el agua se dio cuenta de que por su mirada descendía unpensamiento. (Aquí la señorita Margarita dijo estas mismas palabras:" un pensamiento que ahora no importa nombrar", y, después de una larga carraspera,"un pensamiento confuso y deshecho de tanto estrujarlo. Se empezó a hundir,lentamente y lo dejé reposar. De él nacieron reflexiones que mis miradas extrajeron del agua y me llenaron los ojos y el alma. Entonces supe, por primera vez, que hay que cultivar los recuerdos en el agua, que el agua elabora lo que en ella se refleja y que recibe el pensamiento.En caso de desesperación no hay que entregar el cuerpo al agua; hay que entregar a ella el pensamiento; ella lo penetra y él nos cambia el sentido de la vida"). Fueron éstas, aproximadamente, sus palabras...."


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